Tu cuerpo, un ecosistema: cómo la microbiota cuida de tu salud (probióticos y prebióticos)
Tu mundo interior
El papel de la microbiota en la salud y las enfermedades ha sido destacado por numerosos estudios desde su descubrimiento. En función de su localización en el cuerpo humano se puede clasificar en microbiota intestinal, oral, respiratoria y cutánea.
Los microbios que viven con nosotros forman comunidades que mantienen el equilibrio interno y tienen un papel clave en cómo se regula nuestro sistema inmune (1).
Durante el último siglo, nuestra forma de alimentarnos ha cambiado radicalmente con la industrialización de la agricultura y el auge de los alimentos procesados. Hoy consumimos más grasas saturadas, azúcares refinados y sal, y menos fibra (2).
Este cambio, junto con la vida urbana moderna, ha transformado nuestro microbioma (3), un fenómeno que podría explicar el aumento de enfermedades inflamatorias y alérgicas a nivel global, como el asma y las alergias (3).
El segundo cerebro: la microbiota intestinal
La microbiota intestinal es un sistema complejo compuesto por bacterias, virus, hongos y arqueas que coexisten e interaccionan entre sí (1,4).
Esta comunidad, que contiene cerca de 100 billones de microorganismos, es extremadamente heterogénea y su composición difiere entre personas, influida por la genética, la dieta y el estilo de vida (4).
Se desarrolla desde el nacimiento, a través de la microbiota materna, y cambia antes de los tres años de edad. Con el tiempo, alcanza una forma estable que solo se modifica con el envejecimiento (5).
Su papel es esencial: facilita la digestión de compuestos que el cuerpo no puede procesar por sí solo, fortalece el sistema inmunológico, y participa en la comunicación con el cerebro a través del eje intestino-cerebro, influyendo en el estado de ánimo y la respuesta al estrés mediante neurotransmisores como el GABA y la dopamina (4).
Aliados invisibles: los probióticos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los probióticos como “microbios vivos que aportan un beneficio para la salud del huésped cuando se administran en cantidades adecuadas”.
Estos microorganismos refuerzan la barrera intestinal, dificultan la adhesión de patógenos, modulan el sistema inmunitario y producen sustancias que inhiben el crecimiento de microorganismos nocivos (6).
Las especies más utilizadas incluyen Lactobacillus y Bifidobacterium, presentes también en la formulación de Pleto, que combina diferentes cepas de ambos (4 de Lactobacillus y 2 de Bifidobacterium).
El combustible: los prebióticos
A diferencia de los probióticos, los prebióticos no son microorganismos vivos, sino nutrientes que alimentan a las bacterias beneficiosas del intestino (6,7). Actúan como “combustible” para favorecer su crecimiento y mantener el equilibrio del ecosistema intestinal.
Entre los más conocidos están los fructanos tipo inulina, presentes en alimentos como la achicoria, cebolla, ajo, puerro o espárragos, y los galactooligosacáridos, que se encuentran en la leche materna y en productos o fórmulas suplementadas.
Existen complementos nutricionales, como Pleto, que integran probióticos y prebióticos para favorecer el equilibrio de la microbiota de forma integral.
En pocas palabras, mientras los probióticos son los habitantes, los prebióticos son su alimento.
Equilibrio interior
La interacción entre alimentación, estrés y microbiota intestinal determina gran parte de nuestro bienestar. Factores como la dieta, la actividad física y el descanso pueden fortalecer —o debilitar— ese equilibrio (8).
Algunas estrategias sencillas para cuidar la microbiota son (4):
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Priorizar una alimentación alta en fibra: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
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Incorporar alimentos fermentados y probióticos naturales como yogur, kéfir, kimchi o chucrut.
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Limitar los ultraprocesados y azúcares refinados.
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Mantener una rutina constante de actividad física.
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Garantizar un descanso adecuado y aplicar estrategias de manejo del estrés.
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Valorar la complementación con fórmulas de alta calidad como Pleto que combinan probióticos y prebióticos con nutrientes esenciales.
Cultivar un ecosistema saludable
Cuidar la microbiota es cuidar de uno mismo. Mantenerla equilibrada es fundamental para la salud general y la prevención de enfermedades.
La evidencia científica indica que su equilibrio y diversidad dependen no solo de la alimentación, sino del estilo de vida integral: ejercicio, descanso y regulación del estrés.
Una microbiota diversa y estable se construye a diario, con pequeños hábitos que sostienen la armonía invisible entre nuestro cuerpo y los millones de seres que lo habitan.
Elena de Tomás, Doctora en Bioquímica y Biología Molecular
Bibliografía:
1. Hou K, Wu ZX, Chen XY, Wang JQ, Zhang D, Xiao C, et al. Microbiota in health and diseases. Signal Transduct Target Ther. 23 de abril de 2022;7(1):135.
2. Las Heras V, Melgar S, MacSharry J, Gahan CGM. The Influence of the Western Diet on Microbiota and Gastrointestinal Immunity. Annu Rev Food Sci Technol. 25 de marzo de 2022;13:489-512.
3. Zhang G, Le Souëf P. The influence of modern living conditions on the human microbiome and potential therapeutic opportunities for allergy prevention. World Allergy Organ J. enero de 2024;17(1):100857.
4. Quílez L. Cambios en la microbiota intestinal por el envejecimiento. 2025 [Internet]. [citado 3 de noviembre de 2025];VIII(2):351. Disponible en: https://revistamedica.com/microbiota-intestinal-envejecimiento-investigacion/
5. Gomaa EZ. Human gut microbiota/microbiome in health and diseases: a review. Antonie Van Leeuwenhoek. diciembre de 2020;113(12):2019-40.
6. Sarita B, Samadhan D, Hassan MZ, Kovaleva EG. A comprehensive review of probiotics and human health-current prospective and applications. Front Microbiol. 2024;15:1487641.
7. Smolinska S, Popescu FD, Zemelka-Wiacek M. A Review of the Influence of Prebiotics, Probiotics, Synbiotics, and Postbiotics on the Human Gut Microbiome and Intestinal Integrity. J Clin Med. 23 de mayo de 2025;14(11):3673.
8. Ahmed F, Alhodieb FS, Alsanie SA, Rasheed M, Ndagire CT. Relationship between stress, diet, and gut microbiota: a cross-sectional study. Nutr Metab. 16 de octubre de 2025;22(1):122.



